| Elemento | |
|---|---|
51SbAntimonio121.76012
8 18 18 5 |
|
| Propiedades básicas | |
|---|---|
| Número atómico | 51 |
| Peso atómico | 121.7601 amu |
| Familia de elementos | Metaloides |
| Período | 5 |
| Grupo | 15 |
| Bloquear | p-block |
| año de descubrimiento | 815 |
| Distribución de isótopos |
|---|
121Sb 57.21% 123Sb 42.79% |
121Sb (57.21%) 123Sb (42.79%) |
| Propiedades físicas | |
|---|---|
| Densidad | 6.685 g/cm3 (STP) |
H (H) 8.988E-5 Meitnerio (Mt) 28 | |
| Fusión | 630.9 °C |
Helio (He) -272.2 Carbón (C) 3675 | |
| Ebullición | 1750 °C |
Helio (He) -268.9 Tungsteno (W) 5927 | |
| Propiedades químicas | |
|---|---|
| Estados de oxidación (menos común) | -3, +3, +5 (-2, -1, 0, +1, +2, +4) |
| Potencial de primera ionización | 8.644 eV |
Cesio (Cs) 3.894 Helio (He) 24.587 | |
| Afinidad electrónica | 1.047 eV |
Nobelio (No) -2.33 Cl (Cl) 3.612725 | |
| Electronegatividad | 2.05 |
Cesio (Cs) 0.79 F (F) 3.98 | |
| radio atómico | |
|---|---|
| Radio covalente | 1.4 Å |
H (H) 0.32 Francio (Fr) 2.6 | |
| Van der Waals radio | 2.06 Å |
H (H) 1.2 Francio (Fr) 3.48 | |
| Compuestos | ||
|---|---|---|
| Fórmula | Nombre | Estado de oxidación |
| InSb | Antimonuro de indio | -3 |
| AlSb | Antimonuro de aluminio | -3 |
| GaSb | Antimonuro de galio | -3 |
| PrSb | Antimonuro de praseodimio | -3 |
| ZnSb | Antimonuro de zinc | -2 |
| Sb2O3 | Trióxido de antimonio | +3 |
| SbCl3 | Cloruro de antimonio (III) | +3 |
| SbH3 | Hidruro de antimonio | +3 |
| SbBr3 | Bromuro de antimonio (III) | +3 |
| SbF5 | Pentafluoruro de antimonio | +5 |
| SbCl5 | Pentacloruro de antimonio | +5 |
| Sb2S5 | Antimonio pentasulfuro | +5 |
| Propiedades electrónicas | |
|---|---|
| Electrones por capa | 2, 8, 18, 18, 5 |
| Configuración electrónica | [Kr] 4d10 |
|
Modelo atómico de Bohr
| |
|
Diagrama de caja orbital
| |
| electrones de valencia | 5 |
| Estructura de puntos de Lewis |
|
| Visualización orbital | |
|---|---|
|
| |
| Electrones | - |
Antimonio (Sb): Elemento de la Tabla Periódica
Resumen
El antimonio (símbolo Sb, número atómico 51) representa un elemento metaloide del grupo 15 (pnictógenos) en la tabla periódica con propiedades químicas y físicas distintivas. Este metaloide lustroso gris exhibe una masa atómica de 121.760 u y demuestra comportamiento anfótero en su química de óxidos. El antimonio ocurre naturalmente principalmente como el mineral sulfuro estibina (Sb₂S₃) con una abundancia en la corteza de aproximadamente 0,2 partes por millón. El elemento manifiesta dos isótopos estables: ¹²¹Sb (57,36%) y ¹²³Sb (42,64%), y muestra estados de oxidación comunes de +3 y +5. Las aplicaciones industriales incluyen retardantes de llama, aditivos para baterías de plomo-ácido, agentes dopantes para semiconductores y aleaciones especializadas. El perfil toxicológico del antimonio se asemeja al del arsénico, requiriendo protocolos cuidadosos de manejo en aplicaciones industriales y de laboratorio.
Introducción
El antimonio ocupa una posición única en el grupo 15 de la tabla periódica, exhibiendo características intermedias entre metálicas y no metálicas que lo clasifican como un metaloide. Su importancia en la química moderna proviene de su comportamiento anfótero en óxidos, capacidad para formar aleaciones estables con plomo y estaño, y utilidad como dopante en semiconductores. Su configuración electrónica [Kr]4d¹⁰5s²5p³ lo sitúa entre el arsénico y el bismuto, resultando en propiedades electroquímicas distintivas con una electronegatividad de 2,05 en la escala de Pauling. Registros históricos indican que el uso de compuestos de antimonio se remonta a civilizaciones antiguas, particularmente como sulfuro de antimonio para aplicaciones cosméticas. La forma metálica fue aislada por primera vez por Vannoccio Biringuccio en 1540, estableciendo metodologías de extracción fundamentales que persisten en formas modificadas hoy. La producción industrial moderna excede las 100.000 toneladas anuales, con China representando aproximadamente el 54,5% de la producción global a través de la Mina de Xikuangshan y otras instalaciones relacionadas.
Propiedades Físicas y Estructura Atómica
Parámetros Atómicos Fundamentales
El antimonio posee número atómico 51 con una configuración electrónica de [Kr]4d¹⁰5s²5p³, colocando tres electrones en el subnivel p externo que rigen su comportamiento químico. El radio atómico mide 145 pm mientras que los radios iónicos varían significativamente según el estado de oxidación: Sb³⁺ exhibe 76 pm y Sb⁵⁺ muestra 60 pm. Los cálculos de carga nuclear efectiva indican blindaje sustancial por electrones internos, particularmente el subnivel 4d completo que contribuye al carácter metálico intermedio del antimonio. La primera energía de ionización alcanza 834 kJ/mol, seguida por la segunda ionización en 1594,9 kJ/mol y la tercera en 2440 kJ/mol, reflejando la dificultad progresiva de eliminar electrones de configuraciones cada vez más estables. La afinidad electrónica mide 103,2 kJ/mol, indicando una tendencia moderada a aceptar electrones en formación de compuestos. El radio covalente abarca 139 pm para enlaces simples, con radio de van der Waals extendiéndose a 206 pm, influyendo en interacciones intermoleculares y empaquetamiento cristalino.
Características Físicas Macroscópicas
El antimonio se manifiesta como un metaloide gris plateado lustroso con propiedades mecánicas frágiles y dureza de Mohs 3,0, insuficiente para aplicaciones prácticas que requieran durabilidad. El alotropo estable adopta una estructura cristalina trigonal (grupo espacial R3̄m No. 166) caracterizada por capas de anillos fusionados de seis miembros con enlaces intercapas débiles contribuyendo a su fragilidad. La densidad mide 6,697 g/cm³ en condiciones estándar, reflejando un empaquetamiento atómico eficiente en el retículo cristalino. El punto de fusión ocurre a 630,63°C (903,78 K), mientras que el punto de ebullición alcanza 1587°C (1860 K) bajo presión atmosférica estándar. El calor de fusión equivale a 19,79 kJ/mol, y el calor de vaporización mide 165,76 kJ/mol, indicando fuerzas intermoleculares moderadas. La capacidad calorífica específica a 25°C equivale a 25,23 J/(mol·K), facilitando cálculos térmicos en procesos industriales. La conductividad eléctrica demuestra dependencia de temperatura con resistividad de aproximadamente 4,17 × 10⁻⁷ Ω·m a temperatura ambiente. La conductividad térmica alcanza 24,4 W/(m·K), permitiendo disipación de calor en aplicaciones electrónicas. Un alotropo amorfo negro se forma al enfriar rápidamente vapor de antimonio pero permanece estable solo en películas delgadas, transformándose espontáneamente a la forma metálica en depósitos gruesos.
Propiedades Químicas y Reactividad
Estructura Electrónica y Comportamiento de Enlace
Los patrones de reactividad química surgen de la configuración electrónica de valencia 5s²5p³ del antimonio, permitiendo formar compuestos con estados de oxidación desde −3 hasta +5, predominando +3 y +5 en compuestos estables. El elemento demuestra comportamiento anfótero, reaccionando con ácidos y bases para formar clases distintas de compuestos. El enlace covalente domina la química del antimonio, con efectos de polarización influyendo en el carácter de enlace particularmente en compuestos con elementos electropositivos. Los patrones de hibridación incluyen sp³ en compuestos SbX₃ piramidales y sp³d en especies SbX₅ bipiramidales trigonales, con efectos del par solitario contribuyendo a desviaciones geométricas de arreglos ideales. Las energías de enlace varían sistemáticamente: los enlaces Sb-H miden aproximadamente 255 kJ/mol, los enlaces Sb-C alcanzan 230 kJ/mol, y los enlaces Sb-halógeno abarcan 248-315 kJ/mol dependiendo del halógeno. La química de coordinación abarca números de coordinación de 3 a 6, con preferencia por geometrías octaédricas distorsionadas en estados de coordinación alta debido a efectos de repulsión del par solitario.
Propiedades Electroquímicas y Termodinámicas
Los valores de electronegatividad abarcan múltiples escalas: la escala de Pauling registra 2,05, la escala de Mulliken indica 2,06, y la escala de Allred-Rochow mide 1,82, posicionando al antimonio entre el arsénico y el bismuto en capacidad de atracción electrónica. Los potenciales de reducción estándar proporcionan medida cuantitativa del comportamiento redox: el par Sb³⁺/Sb exhibe E° = +0,20 V, mientras que SbO⁺/Sb mide E° = +0,152 V bajo condiciones estándar. El sistema Sb³⁺/Sb⁵⁺ demuestra dependencia del pH y agentes complejantes, con especies de antimonio(V) termodinámicamente favorecidas en ambientes oxidantes. La afinidad electrónica alcanza 103,2 kJ/mol, indicando tendencia moderada a formar aniones bajo condiciones específicas. La estabilidad termodinámica de diversos estados de oxidación depende fuertemente de las condiciones ambientales: el antimonio(III) predomina en medios neutros y reductores, mientras que el antimonio(V) se estabiliza en condiciones oxidantes fuertes. Las reacciones de desproporción ocurren bajo condiciones específicas de pH, particularmente para especies de antimonio(IV) que convierten espontáneamente a formas de antimonio(III) y antimonio(V). Las entalpías estándar de formación para compuestos comunes incluyen: Sb₂O₃ (-1440,6 kJ/mol), SbCl₃ (-382,2 kJ/mol) y Sb₂S₃ (-174,9 kJ/mol), reflejando tendencias de estabilidad relativa.
Compuestos Químicos y Formación de Complejos
Compuestos Binarios y Ternarios
La química de óxidos abarca tres compuestos primarios con características estructurales y químicas distintas. El trióxido de antimonio (Sb₂O₃) se forma al quemarlo en aire, exhibiendo fórmula molecular Sb₄O₆ en fase gaseosa pero polimerizándose al condensarse en estructuras cúbicas u ortorrómbicas extendidas. Este óxido anfótero se disuelve en ácidos fuertes produciendo sales de antimonio(III) y reacciona con bases fuertes generando aniones antimonito. El pentaóxido de antimonio (Sb₂O₅, más exactamente Sb₄O₁₀) requiere oxidación con ácido nítrico concentrado para su síntesis y demuestra exclusivamente carácter ácido, formando sales de antimonato al tratarlo con bases. El tetroxido de antimonio de valencia mixta (Sb₂O₄) contiene centros Sb(III) y Sb(V) en arreglos cristalinos ordenados. La química de haluros muestra tendencias sistemáticas a través de la serie de halógenos. Los trihaluros (SbF₃, SbCl₃, SbBr₃, SbI₃) adoptan geometrías piramidales trigonales con efectos del par solitario, exhibiendo comportamiento de ácido de Lewis y formando aniones complejos como SbF₄⁻ y SbF₆³⁻. Los pentaóxidos existen solo para flúor y cloro: SbF₅ demuestra acidez de Lewis excepcional, formando sistemas superácidos con HF, mientras que SbCl₅ exhibe geometría bipiramidal trigonal en fase gaseosa pero polimeriza en fases condensadas. La química de sulfuros se centra en la estibina (Sb₂S₃), el mineral de antimonio natural primario, junto con el pentafluoruro de antimonio sintético (Sb₂S₅) conteniendo centros Sb(III) y enlaces disulfuro.
Química de Coordinación y Compuestos Organometálicos
Los complejos de coordinación abarcan geometrías y estados de oxidación diversos, con el antimonio(III) favoreciendo arreglos piramidales debido al efecto del par solitario mientras que el antimonio(V) adopta coordinación octaédrica. Los ligandos comunes incluyen haluros, donantes de oxígeno y donantes de nitrógeno, con ligandos duros generalmente prefiriendo el antimonio(V) y ligandos blandos favoreciendo el antimonio(III). Complejos de tioantimonio como [Sb₆S₁₀]²⁻ y [Sb₈S₁₃]²⁻ demuestran estructuras de clúster extendidas con potenciales aplicaciones en ciencia de materiales. La química organoantimónica abarca centros Sb(III) y Sb(V) con enfoques sintéticos sistemáticos mediante reactivos de Grignard y compuestos de organolitio. Los triarilantimónicos (R₃Sb) exhiben geometrías piramidales y estabilidad moderada al aire, mientras que los compuestos de pentaarilantimonio (R₅Sb) demuestran arreglos bipiramidales trigonales con distinción axial-equatorial de ligandos. Compuestos organo-halógenos mixtos proporcionan versatilidad sintética para aplicaciones especializadas. Las aplicaciones catalíticas de compuestos organoantimónicos permanecen limitadas comparadas con sistemas análogos de fósforo y arsénico debido a menor estabilidad térmica y mayores preocupaciones de toxicidad. El estibina (SbH₃) representa el compuesto organometálico más simple, exhibiendo entalpía de formación positiva y consiguiente inestabilidad termodinámica, descomponiéndose espontáneamente a temperatura ambiente en antimonio metálico y gas hidrógeno.
Ocurrencia Natural y Análisis Isotópico
Distribución y Abundancia Geoquímica
La abundancia en la corteza del antimonio mide aproximadamente 0,2 partes por millón en peso, clasificándolo como el elemento 63 más abundante en la corteza terrestre, comparable al talio (0,5 ppm) y plata (0,07 ppm). Su comportamiento geoquímico demuestra carácter calcófilo con fuerte afinidad por ambientes sulfurados, concentrándose en depósitos hidrotermales y formaciones sedimentarias. Las asociaciones minerales primarias incluyen la estibina (Sb₂S₃) como el mineral de mena dominante, acompañado por antimonio nativo, valentinita (Sb₂O₃) y fases sulfuro complejas como la jamesonita (Pb₄FeSb₆S₁₄) y tetraedrita ((Cu,Fe)₁₂Sb₄S₁₃). Los procesos hidrotermales concentran antimonio mediante variaciones de solubilidad dependientes de temperatura y efectos de fugacidad de azufre, creando depósitos económicos en ambientes geológicos específicos. Las regiones productoras principales incluyen el depósito de Xikuangshan en la provincia de Hunan, China, conteniendo las reservas más grandes del mundo, junto con depósitos significativos en Rusia, Tayikistán y Bolivia. Las concentraciones en agua de mar promedian 0,15 μg/L, reflejando solubilidad limitada de especies antimónicas bajo condiciones marinas. Las concentraciones en suelos varían geográficamente de 0,2 a 10 mg/kg, con niveles elevados cerca de operaciones mineras e instalaciones industriales debido a entradas antropogénicas.
Propiedades Nucleares y Composición Isotópica
El antimonio natural comprende dos isótopos estables con proporciones definidas: ¹²¹Sb constituye el 57,36% del antimonio natural con espín nuclear I = 5/2 y momento magnético μ = +3,3634 magnetones nucleares, mientras que ¹²³Sb representa el 42,64% con espín nuclear I = 7/2 y momento magnético μ = +2,5498 magnetones nucleares. Ambos isótopos exhiben momentos cuadrupolares permitiendo aplicaciones de espectroscopía NMR para determinación estructural. Los isótopos radiactivos abarcan 35 especies conocidas con vidas medias desde microsegundos hasta años. ¹²⁵Sb representa el isótopo radiactivo más estable con vida media de 2,75 años, sufriendo decaimiento beta-menos a ¹²⁵Te, encontrando aplicación en investigación radioquímica y análisis por activación neutrónica. ¹²⁴Sb (vida media 60,2 días) sirve como material fuente de neutrones al combinarse con berilio, produciendo fotoneutrones mediante fotodesintegración inducida por rayos gamma con energía promedio de 24 keV. Las secciones eficaces nucleares para neutrones térmicos incluyen: ¹²¹Sb (σ = 5,4 barnes), ¹²³Sb (σ = 4,0 barnes), permitiendo aplicaciones de análisis por activación neutrónica. El decaimiento alfa ocurre solo en isótopos ligeros de antimonio, haciendo del antimonio el elemento más ligero que exhibe vías de emisión alfa natural, excluyendo especies de vida breve como el berilio-8.
Producción Industrial y Aplicaciones Tecnológicas
Métodos de Extracción y Purificación
La extracción industrial comienza con procesamiento de mena de estibina mediante técnicas de concentración incluyendo flotación por espuma para depósitos de baja ley y separación térmica a 500-600°C para materiales de alta ley, explotando el punto de fusión relativamente bajo de la estibina para separar ganga. La reducción primaria procede mediante dos rutas establecidas: reducción carbotérmica del óxido de antimonio (2 Sb₂O₃ + 3 C → 4 Sb + 3 CO₂) requiriendo temperaturas sobre 850°C en hornos eléctricos, y reducción directa con hierro de la estibina (Sb₂S₃ + 3 Fe → 2 Sb + 3 FeS) operando a 600-700°C con adición de hierro de desecho. Las operaciones de tostado convierten el sulfuro a óxido mediante oxidación controlada a 500-650°C, produciendo trióxido de antimonio como producto intermedio requiriendo reducción posterior. Las técnicas de purificación involucran volatilización del antimonio crudo a 1200°C bajo atmósfera reductora, explotando diferencias de presión de vapor entre el antimonio y contaminantes. El refinado electrolítico proporciona material de máxima pureza mediante electrólisis en soluciones alcalinas con disolución de trióxido de antimonio. Las estadísticas de producción indican una salida global anual de aproximadamente 110.000 toneladas, con China dominando al 54,5%, seguido por Rusia (18,2%) y Tayikistán (15,5%). Los factores económicos incluyen requisitos de ley de mena superiores al 3% para viabilidad económica y costos de cumplimiento ambiental afectando factibilidad de producción en naciones desarrolladas.
Aplicaciones Tecnológicas y Perspectivas Futuras
Las aplicaciones de retardantes de llama consumen aproximadamente el 48% de la producción global de antimonio, principalmente como trióxido de antimonio combinado con compuestos orgánicos halogenados en sistemas sinérgicos de supresión de llamas. El mecanismo involucra formación de haluros de antimonio volátiles que interfieren en reacciones en cadena de combustión mediante captura de radicales libres. Las aplicaciones abarcan textiles, carcasas electrónicas y componentes automotrices requiriendo cumplimiento de seguridad contra incendios. La fabricación de baterías de plomo-ácido representa el 33% del consumo, donde las adiciones de antimonio mejoran dureza de aleaciones de plomo y características de carga mientras reducen corrosión de rejillas en aplicaciones automotrices y estacionarias. Las aleaciones utilizan el efecto endurecedor del antimonio en sistemas plomo-estaño para cojinetes, tuberías y fundición especializada. La tecnología de semiconductores emplea antimonio como dopante tipo-n en obleas de silicio y en semiconductores compuestos, particularmente antimonio de indio (InSb) para detectores infrarrojos operando en la ventana atmosférica de 3-5 μm. Aplicaciones emergentes incluyen materiales de memoria de cambio de fase utilizando aleaciones Ge₂Sb₂Te₅ para aplicaciones de almacenamiento de datos con capacidades de conmutación rápida. La fabricación de vidrio usa compuestos de antimonio como agentes depuradores para eliminar microburbujas en aplicaciones ópticas y de pantallas electrónicas de alta calidad. Las perspectivas futuras abarcan expansión en aplicaciones de semiconductores para sistemas de computación cuántica e investigación de materiales termoeléctricos para conversión de energía, equilibradas contra preocupaciones ambientales y toxicológicas impulsando esfuerzos de sustitución en aplicaciones de consumo.
Desarrollo Histórico y Descubrimiento
Evidencia arqueológica indica utilización de sulfuro de antimonio en aplicaciones cosméticas desde aproximadamente 3100 a.C. en Egipto prehistórico, donde preparaciones de kohl proveían decoración ocular y aplicaciones terapéuticas. Artículos antiguos de Mesopotamia conteniendo metal antimonio datan de 3000 a.C., aunque persisten dudas sobre preparación intencional versus ocurrencia natural. El erudito romano Plinio el Viejo documentó métodos de preparación de sulfuro de antimonio en Historia Natural (77 d.C.), distinguiendo entre formas "masculinas" y "femeninas" correspondientes a sulfuro y variedades metálicas. El médico griego Pedanio Dioscórides describió procedimientos de tostado que probablemente produjeron antimonio metálico mediante descomposición térmica. Textos alquímicos medievales, incluyendo Summa Perfectionis atribuido a Pseudo-Geber, contienen descripciones sistemáticas de química y metalurgia del antimonio. El tratado De la pirotechnia de Vannoccio Biringuccio (1540) proporcionó el primer procedimiento definitivo para aislar antimonio metálico, precediendo al De re metallica (1556) de Georg Agricola más citado pero posterior. El espurio Currus Triumphalis Antimonii, atribuido al ficticio Basilius Valentinus pero probablemente escrito por Johann Thölde alrededor de 1604, promovió medicinas basadas en antimonio a pesar de preocupaciones toxicológicas. El entendimiento científico avanzó mediante investigaciones sistemáticas de Andreas Libavius en 1615 y el descubrimiento de Anton von Swab en 1783 de depósitos naturales de antimonio en la Mina de Plata de Sala, Suecia, estableciendo la primera ocurrencia natural autenticada. El símbolo químico moderno Sb proviene del latín stibium, estandarizado por Jöns Jakob Berzelius en las reformas de nomenclatura química del siglo XIX.
Conclusión
El antimonio mantiene una posición distintiva entre elementos del grupo 15 mediante su carácter intermedio entre metálico y no metálico y aplicaciones diversas abarcando desde metalurgia tradicional hasta tecnologías avanzadas de semiconductores. Su comportamiento anfótero en óxidos, múltiples estados de oxidación estables y capacidad de formar complejos sustentan su versatilidad tecnológica. Su relevancia industrial persiste en formulaciones de retardantes de llama y aplicaciones de aleaciones de plomo, mientras que aplicaciones emergentes en materiales electrónicos y sistemas de almacenamiento de energía indican relevancia continua. Sin embargo, preocupaciones toxicológicas similares al arsénico requieren investigación continua en alternativas seguras y protocolos de manejo mejorados. Desarrollos futuros probablemente abarquen roles expandidos en materiales para computación cuántica y sistemas termoeléctricos, equilibrados contra consideraciones ambientales y sanitarias impulsando cambios regulatorios en aplicaciones de consumo. Las prioridades de investigación incluyen estudios fundamentales del papel del antimonio en aplicaciones de ciencia de materiales y desarrollo de tecnologías sostenibles de extracción y reciclaje para abordar vulnerabilidades en la cadena de suministro en aplicaciones críticas.

Deje su comentario acerca de su experiencia utlizando el balanceador de ecuaciones quìmicas.
